viernes, 10 de abril de 2015

LA CAPACIDAD DE RESILIENCIA



LA CAPACIDAD DE RESILIENCIA



La resiliencia es la capacidad que nos permite afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas y salir fortalecidos de ellas.

 Resiliencia


A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos. Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante.

En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, adoptar o aplicar la resiliencia.

La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos, capacidades y talentos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidad, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.



La resiliencia no es innata, es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida, de hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas.

Algunos son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.


Las personas que practican la resiliencia son conscientes de sus potencialidades y limitaciones, el autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, saben usarla a su favor, estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas. Son creativas.

Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr, no obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender y las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen.
El resiliente sabe que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control. Son flexibles ante los cambios, a pesar de que tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas.

Ser resiliente es no cerrarse al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución, tenaz en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha.